Live After Death

"That is not dead
Which can eternal lie
Yet with strange aeons
Even death may die"
H.P. Lovecraft.
1985 fue un buen año musicalmente hablando, la aparición de discos como el “The Dream of the Blue Turtles” de Sting, “Like a Virgen” de Madonna, “Listen like Thieves” de INXS o el combo de músicos y cantantes en “We are the World (USA for Africa)” presentaban un buen panorama para la música pop. En mi caso yo me encontraba iniciando mi viaje por el Heavy Metal en especial de Iron Maiden.
No he olvidado la ocasión cuando un amigo de la secundaria me invitó a su casa y me mostró su colección de acetatos de Iron Maiden, la sensación de admirar la portada de los discos con todo el arte y la simbología que representaban me atrapó de inmediato; para los fanáticos del grupo era una especie de hermandad el saber y entender los mensajes y la historia que se plasmaba en cada disco, después de escuchar algunas canciones me volví seguidor de la banda.
El Life After Death es a mi gusto no solo el mejor disco en vivo de Iron Maiden sino unas de las mejores grabaciones de un concierto de rock. Con la mejor y mas “maciza” alineación que el grupo haya tenido (antes de que se convirtiera en un remedo de rondalla al contar ahora con 3 guitarristas): Steve Harris en el bajo, Dave Murray y Adrian Smith Guitarras, Nicko McBrain en la batería y en la voz el inigualable Bruce Dickinson; el disco abre con el fragmento de un discurso (We shall fight on the beaches) que Sir Winston Churchill pronunció ante la Cámara de los Comunes del Parlamento Británico en 1940 al inicio de la segunda Guerra Mundial y recorre lo que hasta entonces era lo mejor de la discografía del grupo, incluye clásicos como Aces High, The Tropper, la infaltable Number of the Beast, Hallowed be thy Name y Run to the Hills, sin olvidar el llamado a la euforía en cada concierto (en este caso en California); “Scream for me Long Beach, Scream for me… We are Iron Maiden…”.
Antes de la era del CD, el Internet generalizado y la piratería, un acetato era también una forma de arte en la que los músicos podían plasmar o crear todo un concepto alrededor de un disco; algo que los CD´s de ahora por mucha calidad que tengan no lo pueden mostrar


