Cada cuatro años es lo mismo
“Allá en la en Pico
Hey vamos a jugar futbol hay en el Griffith park”
Beck.
¿En donde se puede apreciar un tiro que desafíe las leyes de la física?
¿La habilidad de un solo hombre en una actividad de conjunto para completar la meta deseada?
¿Una bella acrobacia que emocione a una nación?
¿Una triquiñuela que valide un triunfo y todos lo aplaudan?
Un rey en acción:
Un deporte que conjuga habilidad, concentración, corazón, técnica, capacidad inmediata de decisión y juego en conjunto; a diferencia de otros deportes como el Fútbol americano o el basquetball que están diseñados para ser un espectáculo y un entretenimiento enfocado a los espectadores, el principio básico del fútbol es que el jugador se divierta y en consecuencia el espectador. Aun siendo un deporte que se juega en equipo, el fútbol permite que sus individualidades puedan destacar y cambiar en un solo segundo el destino de un encuentro.
Desafortunadamente para los que somos aficionados mexicanos, el amor por nuestra selección siempre ha sido una mezcla de sentimientos: sufrimiento, alegría y decepción. Participando en 13 de los 18 mundiales que se han realizado (incluyendo Alemania 2006), México cuenta ya con una larga experiencia en estas justas deportivas, pero desafortunadamente de nada le han servido hasta el día de hoy. Creo que con excepción de España, somos el único país del que sus aficionados siempre confían o esperan algo importante de su selección y al final siempre nos quedamos en el famoso “ya merito”.
Y es que a diferencia de otros países que participarán, México solo tiene a 3 de sus seleccionados jugando fuera del país, cuestión que solo Arabia Saudita puede ponerse en primer lugar al no contar con ningún jugador en el extranjero; esto nos pone en desventaja, pues el nivel competitivo se ha vuelto cada vez mas difícil y a la vez mas parejo para los países en los que sus jugadores juegan en el extranjero; por lo que México no llegará en un nivel similar al de sus rivales.
En esta ocasión se calcula que habrá 30 mil millones de espectadores y 3 millones en los estadios; yo seré uno de esos 30 mil millones; esta será la segunda ocasión en que no veré el mundial de fútbol en México, hace 8 años tuve la suerte de brincar el charco y vivir algo del ambiente del de Francia 98, pero este año se vuelve especial, la lejanía y nostalgia de no estar en México se conjugan con la poca difusión y apatía que les causa a los Estadounidenses el que su selección se encuentre participando en este torneo.
Esperando que la situación fuera por lo menos algo parecida a la que se da en México donde en la oficinas se colocan televisiones o se tienen el radio prendido para estar al tanto del partido o de poder salir con los amigos o compañeros de oficina a algún lugar y disfrutar del partido (sin llegar al extremo de países como Argentina que darán el día libre a sus empleados para que puedan disfrutar de los encuentros de su selección); aquí el torneo pasa casi desapercibido aun cuando para nuestra desgracia los Estados Unidos tengan mejores oportunidades de lograr algo mejor que en el mundial anterior.
Por mi parte ya siento el cosquilleo en el cuerpo, y si no tengo con quien compartir la emoción, todo está listo; las cervezas ya están el Refri, las botanas a punto de prepararse y la voz calentando para ese grito de gol. No me envolveré en la bandera mexicana pero si gritaré cada gol como cuando lo he gozado con mi familia o amigos y pensaré que estaré allá disfrutándolo como siempre.
De cualquier forma espero que esta vez no sea como cada cuatro años: por un lado la emoción de ver el mejor fútbol del mundo pero por el otro el sufrimiento de ver jugar a la selección mexicana.
Como siempre, pongamos por un momento nuestras esperanzas en lo más alto.


