Tan pocas las horas y los días
“Tengo un reloj de treinta horas
se pone en marcha al escribir”
Nacha Pop.
Un consomé con arroz y mole verde, amena plática con la familia política, en la noche unas cervezas y la botana de chicharrones y cacahuates con el amigo que se inmola en la nostalgia y la soledad.
Al siguiente día, tamales de dulce, rajas y oaxaqueños acompañados de un atole de guayaba; a unos pasos la vecina se queja de los asaltos a casas y comercios sucedidos en los últimos meses.
Una taquiza con arroz, carnitas, salsa verde, roja y tortillas, unas micheladas para compartir y la familia en pleno platicando los únicos temas del momento: el mundial de fútbol y las inminentes elecciones.
La mañana siguiente, a levantarse para elegir a nuestro próximo presidente, los vecinos en completa armonía ejercen su derecho; después para festejar el evento, un desayuno de tacos de mixiote, huaraches y quesadillas de papa con queso; por la tarde tacos de cochinita, frijoles refritos y tortillas verdes
El Lunes, molletes y chilaquiles verdes con café; en la cena gorditas y quesadillas, platicando con la familia de cualquier tema, lo importante es estar ahí y confirmar que estamos completos.
No hay mejor comida que la que se comparte con familiares y amigos, desafortunadamente son tan pocas las horas y los días para seguir disfrutándola como uno quisiera.
Nos vemos pronto.


