El maestro del disfraz
“Detrás de un disfraz
tartamudo ante la adversidad”
Héroes del Silencio.
Por las mañanas me levanto, me baño, me arreglo y me preparo para salir de casa; utilizo el rígido disfraz que me permite buscar negocios, platicar con la gente, proponer cosas y situaciones para mejorarles el trabajo diario, el disfraz en cuestión incluye lentes, traje, corbata, peinado formal y hasta otro idioma en el que me debo de expresar.
Utilizo por las tardes otro disfraz, el que me permite sentirme libre al correr y dejar volar mi pensamiento, ese que me mantiene en forma y me hace imaginarme que algún día podré correr grandes distancias y levantar los brazos con la victoria en mi pecho.
A veces me gusta ponerme el disfraz que trae un arete, pantalones rotos, tenis y playera, ese con el que puedo tocar la guitarra y te compongo tontas canciones a la menor provocación, con el que recuerdo que alguna vez soñé en tener una banda y dedicarme a rockanrolear sin importar tener un peso en la bolsa.
Otros días el disfraz es mas simple, soy el que escribe por la noches, se imagina historias y se queja de las situaciones, de este lugar al que decidimos venir a probar suerte y una nueva vida, de la otra vida que dejamos y a la que aun me aferro sin pensarlo dos veces.
Pero de todos los atuendos, no he mencionado el que me permite estar siempre contigo, ese que me da la oportunidad de caminar a tu lado y de que aprendamos juntos, el que me hace reír, el que me hace emocionarme al igual que tu cuando un pájaro asoma a nuestra ventana o cuando me dejas abrazarte, el que me hace maravillarme porque encontramos una piedra en la calle o porque los globos flotan y los perros ladran. Esta indumentaria que me ha permitido conocerme para poderte conocer, entenderme para poderte comprender, corregirme para poderte explicar, aprender para que me enseñes.
Este es un disfraz relativamente nuevo pero conforme lo voy descubriendo, me doy cuenta que no es temporal, es mi verdadera piel que como la de un reptil ha cambiado para tornarse en este atuendo del que nunca me quiero separar, es esta mi nueva cubierta, que por debajo de los otros disfraces, me da el mejor trabajo y la mejor apariencia, con el que mas cómodo me siento y el que mas disfruto.
Ser padre es el mejor atuendo que pude haber probado.


