Adrian...Adrian...
Risin' up, back on the street
Did my time, took my chances
Went the distance, now I'm back on my feet
Just a man and his will to survive
Survivor.
Una lágrima escurre por mi mejilla, Mick ha muerto, creyendo que su pupilo venció a su contrincante en la pelea que tanto temió que se realizará.
Otras veces salto de emoción cuando el ídolo de Philadelphia corre por las calles, seguido de cientos de fanáticos que lo acompañan hasta el ayuntamiento en un grito que proclama su nombre y al héroe que todos llevamos dentro.
Así es, lo tengo que confesar soy fan de la saga de Rocky Balboa, en especial de las primeras dos películas y este fin de semana que transmitieron por el canal TNT el maratón de la serie, no pude sino emocionarme como tantas veces lo he hecho con cada momento dramático de esta historia.
Un boxeador fracasado que de la nada y lo mas bajo se convierte en retador al campeonato mundial de los pesos pesados de boxeo; al recibir por suerte, la invitación para pelear contra el actual campeón y los esfuerzos y sacrificios que realiza tanto para sacar a su familia adelante como para coronarse, me parecen de la mejor manufactura de cualquier libro o película motivacional.
Que decir de las escenas de pelea al final de la segunda parte, en la que al final caen los dos boxeadores y solo Rocky logra ponerse en pie; son de un dramatismo, solo superada por Pepe el Toro.
Recuerdo cuando era niño que jugaba en un equipo de football americano y nos mostraron la película del Segundo Esfuerzo, aquel documental que en referencia a este deporte y en especial a las enseñanzas de Vince Lombardi, servía de curso motivacional para departamentos de ventas, equipos de trabajo, individuos y grupos en general que buscaban la motivación y superación a través del trabajo diario y ese algo “extra”. Pues que mejor ejemplo que estas películas en las que se muestra ese esfuerzo extra que logra que al final Rocky Balboa se convierta en campeón mundial.
Desafortunadamente, como todo lo que en Hollywood se le ve potencial, las secuelas de Rocky se volvieron la franquicia para seguir produciendo 3 más durante los 80´s y los 90´s. La 3a y la 4ª de regular calidad y más en el estilo de explotar los altibajos de un boxeador que no sabe manejar la fama y el dinero, para culminar con una 5ª. en la que el pugilista pierde todo y solo regresa para revindicar su nombre, pero no así su credibilidad fuera de la pantalla. (Para colmo de la situación, está por estrenarse estos días la SEXTA película de la serie)
Aun así, como no escuchar The Eye of the Tiger y empezar a hacer boxeo de sombra en la casa o en los pasillos de la oficina.
O escuchar el tema inicial, cuando aparecen los títulos y sentirse motivado para salir corriendo por la colonia y que los vecinos, niños, perros y todo ser en movimiento lo siga a uno hasta que se nos acabe el aliento.
De cualquier manera yo como Balboa, después del agotador esfuerzo, la agonía y la derrota -en la que solo puede pronunciar el nombre de su esposa en busca de consuelo-; de la misma forma, después de una larga jornada laboral y de los golpes que nos da la vida, solo puedo llegar a casa y exclamar ¡Morocha…Morocha! esperando el alivio y recuperar las energías para volverme a enfrentar como Rocky al siguiente round y tal vez tener la oportunidad como él, al final, de coronarme campeón.


