¿Y el esperanto?
En broma se pregunta ¿Cómo se le llama a una persona que habla tres o más lenguas? -políglota responde uno; ¿Cómo se le llama al que habla dos idiomas? – bilingüe, menciona otro; y ¿Cómo se le llama al que solo habla un idioma? –¡Gringo! mencionan todos.
Hace más de 100 años nació el Esperanto, con el objetivo de eliminar las barreras de comunicación que desde tiempos remotos han afectado la forma en que nos relacionamos y entendemos. Usado por aproximadamente un millón de personas alrededor del mundo, se busca que este idioma sea utilizado como segunda lengua por todas las personas, evitando así, el recurrir a un segundo idioma oficial o tener que aprender varios idiomas al tratar de comunicarnos con personas de distintas nacionalidades.
Tal vez por pereza mental, falta de interés o simplemente por creer que todos “debemos” entenderlos, los estadounidenses hacen poco por entender otro idioma; aún con la penetración que tiene en estos días el español en su propio país, ellos se resisten a tratar de hablar otro idioma y se refugian muchas veces en ese “patriotismo baratón” que tanto los caracteriza para rechazar lo que ellos no consideran que forme parte de su cultura.
Pero si alguna de las cosas que nos quejamos de los que han cruzado la frontera para vivir el tan perseguido, idealizado y manoseado “Sueño Americano” es que, al integrarse a la nueva cultura, nuestros paisanos empiezan a mezclar nuestro rico y variado español con expresiones en inglés o incluso a “españolizar” palabras del inglés. De igual forma, de este lado los estadounidenses se quejan del “mestizaje” del inglés al que se empiezan a incorporar algunas palabras y frases en español: Desde el “Hasta la vista baby” que hiciera famosa el Gobernator hasta “The Hole Enchilada” tan usada por los políticos al hacer referencia al tema migratorio, pero solo según ellos para hacer mas “chispeantes” sus comentarios.
Como ya lo he mencionado anteriormente, la cultura del spanglish se extiende ampliamente para crear un subidioma en el que se comunican nuestros paisanos combinando ambos idiomas, pero llegando a aberraciones que ni el mismo Shakespeare o Cervantes jamás se hubieran imaginado:
-“Vacumea” la alfombra (pasa la aspiradora por la alfombra)
-La niña ya “misea” a su papá (la niña ya extraña a su papá).
Para el que escribe este texto, la mezcolanza empieza a hacerse patente en estos días:
-Papaaaá, miiira Boy
-¿El niño? Si ya lo ví, está allá afuera.
-Todayyy!!!, Papá
-Si today. Hoy, Bellotita.
Pero como dijo Jack (el destripador): vayamos por partes.
Todo comienza con la necesidad de que la pequeñuela empiece a desarrollar su propio vocabulario e interactué con sus padres y el medio ambiente que la rodea, pero dado que en la escuela a la que asiste solo escucha inglés y en su casa se habla español, la niña ha empezado a elaborar su propio vocabulario con la mezcla de ambos idiomas. Además con la ventaja de que la mamá no tiene el acento Mexica al hablar en inglés, ella es la encargada de la práctica en dicho idioma.
Mientras la mamá le enseña a decir -Oh Man!, el papá le explica cuando decir -Chido Papa!. Si la mamá le enseña a decir Boy o Girl, el papá le enseña a decir –Vóitelas. Si la madre de Bellota le explica Red, Blue o Pink; el papá le enseña cual es el Azul Chiclamino y el verde mírame a… fuerzas.
Es así que cada quien por su parte pero al final en conjunto, tratamos de que Bella Bellota aprenda lo mejor de ambas culturas (la que lleva en la sangre y con la que ahora convive), para que en un futuro puede desenvolverse (¡ni que fuera cobija!) en este mundo globalizado. Además ya me imagino la botana que sería, cuando Bellotita vaya con sus primos y primas y se le ocurra decir sin querer, una palabra en inglés; para eso ya está practicando “La Chilanga Banda“ de Café Tacuba.
Dicen que el que habla dos idiomas vale por dos (según Inglés sin barreras). Debería valer puntos extras si mejor todos nos pudiéramos expresar en un solo idioma.


