Esa imagen en el espejo
“The changing
Of sunlight to moonlight
Reflections of my life
Oh how they fill my eyes”
The Marmalade.
La urgencia te levanta en medio de la noche, vas al baño y desfogas la necesidad, jalas de la llave del retrete, enciendes la luz para lavarte las manos; ves esa imagen en el espejo, la misma que has visto por tantos años; el mismo gesto simplón de siempre, tal vez unas canas mas, algo de ojeras, el gesto mas marcado aunque hoy no parece igual.
Ves esa cara y sabes donde viene, te ves a los ojos, algo cansados y esa imagen reflejándose una vez más, el gesto algo torcido, la frente marcada y ante ti dos niños juegan en el pasillo de la casa de tu infancia, construyen una cuarto con tablas, trapos y sabanas y alcanzas a sonreír.
Cierras los ojos y escuchas una canción, volteas a tu derecha, proviene del fondo, abres la cortina que separa la tina del tocador y ahí están, los músicos con los que conviviste algún tiempo y te dedicaste a tocar los Domingos por la noche, ellos con la idea de la fama, tu por el puro placer de la música. Cierras la cortina y das un paso atrás, chocas de espaldas, una mano te detiene, la sientes cálida y sincera, recorre tu cabello con ternura maternal, susurrando a tu oído -Yo estoy bien, no hay nada que perder.
Dos golpes secos -Toc Toc, escuchas en la puerta.
Abres la llave del agua fría, el sonido limpio y claro te recuerda los viajes al campo, acampando en lugares solitarios con los amigos, las bromas y las fiestas.
Extiendes las manos para llevar agua a tu cara, te mojas, cierra los ojos. Toc Toc escuchas en la puerta y el murmullo –Yo nunca me quedo a charlar.
Cierras la llave en una sola vuelta, con los ojos aun cerrados, extiendes el brazo en busca de la toalla, piensas que la has alcanzado y al reclinar el cuerpo la toalla escape de tus dedos y resbalas sin poderte sostener; un golpe seco en tus costillas y la mano torcida son el saldo de la caída; como puedes te levantas apoyándote del retrete, vuelves la cara al espejo y ahora todos están frente a ti, tus compañeros de trabajo ríen, esa risa inevitable que surge de ver la pena ajena cuando alguien cae, entre nerviosa y cómplice; les gritas que se callen.
El Toc Toc en la puerta otra vez –No lo olvides, yo defino los momentos.
Te tocas en busca de alguna herida, no hay tal, a lo mejor has llegado a estos años sin dudar el como y el porque, tal vez no recuerdes todos los detalles, pero has llegado hasta aquí.Ya no te preguntas el como, sino el hasta donde podrás seguir.
Toc Toc Toc, ahora mas insistente, la voz ya no susurra –No puedo parar por ti.
Apagas la luz y vuelves a tu cama, un poco adolorido y mas viejo que cuando te levantaste, cierras lo ojos pensando que los sueños solo se cumplen con los ojos bien abiertos, las fantasías y pesadillas solo viven en la mente del que no las puede controlar.


